
H
acer compras o shopping- en los mercados municipales de Barcelona es una experiencia digna de ser saboreada. Cuando uno ve la parada de sus amores, uno planea una estrategia para no tener que ponerse nervioso para recoger a los niños del colegio. Cual limpiaparabrisas, primero haces una batida con los ojos con el fin de distinguir entre un producto fresco o uno cocido. Entonces, te sientas en un taburete, pides un café y reflexionas sobre lo que podrías comprar para hacer una buena cena, siempre en función de lo que tus ojos son capaces de ver. |
U
na vez en la línea de combate, sigue la siguiente regla dorada: no te olvides jamás de preguntar a los presentes: ¿Quién es el último, por favor?. Entonces, espera hasta oír una voz que declama con absoluta dignidad: ¡servidora! o ¡servidor!. Naturalmente, esto le puede parecer bastante trivial a los catalanes, que a menudo aprovechan el ratito de espera para irse a tomar un café. No te dejes engañar: siempre aparecen otra vez en la cola como por arte de magia. ¡Tranquilo! |
C
uidado con las señoras con carritos de compra! Evítalas a toda costa, ya que son bastante peligrosas: comentan fervorosamente la figura de Ben-Hur con la vendedora, cada vez que este héroe aparece en TV en primavera y conducen sus carritos por los estrechos caminos de La Boqueria de manera francamente temeraria... |
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¡NUNCA INTENTES ESTA ESTRATEGIA EN TU CASA!
Otra de las estrategias utilizadas a menudo consiste en el "vestidito Polka con lunares". Su presencia revolotea las neuronas del cerebro humano, dejando a la cola estupefacta e insegura. Esto explica el porque el "vestidito Polka con lunares" vuelve a estar de moda regularmente, muy a pesar de las intenciones de los mejores diseñadores de moda. |
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Una vez realizadas las compras, uno siempre puede sentarse en uno de los múltiples bares y acompañar unas tapas con un fino sherry. Al fin y al cabo, ya va siendo hora de que los niños conozcan el camino a casa. |
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