Preparativos
Se nota que en Castelldefels se toman el Carnaval muy en serio. Se suponía
que las comparsas se reunirían a las 18,30, y lo hicieron con puntualidad
británica. Yo llegué un poco tarde, ya que antes tuve que
recargar fuerzas con un par de hamburguesas en el MacPrion más cercano.
Al llegar, noté que no me habían sentado muy bien. Comencé
a ver cosas raras. |
Por donde iba, habían vacas que me perseguían. Manadas
enteras. Y todas corriendo de un lado para otro. Vacas descabelladas.
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Por fin, logré escapar y me puse a hablar con un señor
muy amable. Se presentó como Boris, pero sus amigos lo llamaban
el Padrino del Crimea, o algo así, tenía un acento eslavo
muy fuerte. Había venido a causa de la fama que los prostíbulos
de Castelldefels tenían en su país. Con tanta ramada se había
perdido, y me pedía la dirección de un tal Club Riviera,
que siempre hacia muchos negocios allí.
El tipo me infundió algo de miedo, sobre todo cuando ví su metralladora discretamente escondida en sus pantalones, y traté de largarme
lo antes posible. |
Pero, otra vez, me encontré con las vacas.
¡Se habían vuelto locas! |
Me sentí muy extraño. La gente a mi alrededor tenía
la piel demasiada amarilla para ser natural.
Se pusieron a bailar.
Voy a dejar de comer hamburguesas de MacPrion. No me sientan nada bien.
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