Las Lolitas del Riviera
La Rúa comenzó y ¡que cantidad de gente y de chicas
guapas! Las Lolitas del Riviera, en el coche No. 2, fueron las que
más resaltaron. Eran muy amables e informativas. Por supuesto, eran
azafatas profesionales y habían decidido ir a la
Rúa antes de empezar el turno de noche. |
Solo verlas, sabías que eran unas expertas en Recursos Humanos.
Tenían un trato especial con la gente y te ponían a 100 en
segundos. Se notaba que trabajaban para una empresa muy importante. Me
dijeron que su empresa empleaba a muchas chicas. Me dijeron que las fuera
a visitar cuando quisiera y me regalaron un bono de descuento.
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Hasta las autoridades quedaron impresionadas. Se presentó un
tal Teniente General Tejero, "¡Hola guapas!". También me saludo
a mí, diciendo ì¿Y tu que coño haces aquí?
¡Lárgate, imbécil!"
Le expliqué que era ecologista. Me mostró su uniforme de Guardia Civil "Muy bien, chaval. A nosotros
también nos gusta el verde". Sacó una botella de anís
Chinchón, "para que las chicas no tengan frío."
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Pero la jefa, la Gran Lola, me miraba de reojo. "¿Y tu de que
vas con tanta foto?" Le dí un billete de mil para calmarla, pues
noté que era peligrosa. "¿Esto qué coño es?
Ganaría más dinero en las Ramblas haciendo de estatuilla.
¡Vete al carajo, desgrasiao! Yo solo trabajo con rublos y con tarjetas
de crédito. Quédate con tus jodidos Euros."
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Cuando alcancé a las Lolitas otra vez, ya estaban delante del
juzgado. Se habían quedado dentro el coche durante todo el trayecto,
pero cuando llegaron al juzgado salieron con su pièce de résistance
y le enseñaron al pueblo entero como se debe andar. "Walking the
walk," como se dice en inglés. Mucho chaval travieso podría
aprender de estas damas. |
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